domingo, 30 de julio de 2017

CLASICOS VIVA VOCE: ΟΜΗΡΟΥ ΟΔΥΣΣΕΙΑ Α

Este video es un complemento para el material que aparece en esta ficha  grabado por Consaluus. Gracias por su contribución. Los demás nos limitaremos a dejarnos llevar por el ritmo de los hexámetros homéricos, que no es poco.







EJERCICIOS HOMÉRICOS - ILIADA 1

Aquí os presento una nueva entrega del material didáctico que Consaluus usa para introducir a sus alumnos en la lengua homérica de manera natural (aunque también es válido para el estudio personal) y que el autor ha tenido la generosidad de compartir con todos los filélines. En este caso, nos dedicaremos a seguir la cólera de Aquiles.

El plan de este material está explicado aquí.

Añado el audio del canto, grabado también por el propio Consaluus que tenéis aquí.

Felicidades de nuevo al autor por la calidad del material y todos los ánimos para continuar con este trabajo ἀξιλόγον.

lunes, 26 de junio de 2017

HOMERO Y ESCUELA

También yo apreciaba a Homero, pero no con el amor de un literato. La más humilde y piadosa de las mujeres, era, no obstante, una madre lo bastante orgullosa para enseñar a su primogénito, no los himnos de Watts, sino solamente esto: a encontrar un hogar en su silla de montar, y a amar al viejo Homero y todo lo cantado por él. Es cierto que el griego había sido vertido ingeniosamente al inglés, el inglés de Pope, pero ni siquiera un filtro así puede resguardar a un chiquillo grave del fuego de las batallas homéricas.

Yo escudriñaba en la Odisea como en un cuento, experimentando esperanza y temor por el héroe al que en parte despreciaba. En cambio, la Ilíada, línea por línea, la asimilaba mentalmente con reverencia y amor. Del mismo modo que una anciana se sienta para leer su Biblia con gran confianza y con vistas a la vida futura, así yo, como si me conviniese para mi propia lucha en este mundo temporal, leía y releía la Ilíada. Incluso en su aspecto exterior era distinto de los demás libros. Contenía un prefacio o disertación en un tipo de letra mucho más majestuoso que el resto del libro. También lo leí, cuando mi entusiasmo por la Ilíada alcanzó su punto culminante. El prologuista, que hacía un resumen de las opiniones de muchos hombres, especialmente de los antiguos, decía, ignoro con qué originalidad, que la Ilíada lo era todo para la raza humana, que era historia, poesía, revelación, y que las obras de los hombres eran insensateces y vanidades que pasarán como los sueños de un niño, pero que el recuerdo de Homero perdurará siempre.

Convine en ello con toda el alma. Lo leí y sigo ha­ciéndolo. Llegué a conocer a Homero. Un erudito comentarista sabe algo de los griegos, en el mismo sentido que podría decirse que un manipulador de aceites y pinturas sabe de pintura. Pero tomemos un niño salvaje y dejémosle solo durante doce meses con cualquier traducción de Homero y llegará a estar veinte siglos más cerca del espíritu de la vieja Grecia. Él no se detendrá en el noveno año de sitio para admirar éste o aquel grupo de palabras, él no tiene libros en su tienda, pero comparte los consejos vitales con el «Rey de los Hombres» y conoce las almas recónditas de los dioses amenazadores: ¡Cuán profanamente se regocijará con los poderes divinos cuando aprenda a temer las proezas de los mortales! Y, sobre todo, ¡cómo gozará cuando el Dios de la Guerra huya, gimiendo, de la lanza de Diómedes, y suba al cielo para salvarse! Luego, el hermoso episodio del libro sexto: el modo de apreciarlo no pasa por aprender cómo admirarlo mejor a través de eclesiásticos y maestros. El chiquillo impulsivo no excava para descubrir belleza, sino que estrecha el cerco. Las mujeres le enojan con sus retrasos y su charlatanería; la alusión a la niñera es personal y siente poca simpatía hacia el niño que es tan joven que se aterroriza ante el penacho de un yelmo. Pero, mientras se impacienta por la lentitud de la acción, la fuerte luz cenital de la poesía de Homero ilumina tan de lleno a los personajes y las cosas de la Ilíada que al niño pronto le son tan familiares como el chal de su madre. Sin embargo, el pequeño desconoce este gran triunfo y sigue avanzando, vengativo, sediento de la mejor sangre de Troya, sin someter su fiereza, hasta que casi de improviso ésta se convierte en pena, la nueva pena generosa que aprende a sentir cuando el más noble de todos sus adversarios yace tristemente agonizante a las orillas del Escamandro.


Días heroicos son éstos, pero los negros tiempos de la vida escolar les siguen de cerca. Supongo que al final todo está bien, pero a primera vista parece constituir una triste caída intelectual el paso desde el vestidor de vuestra madre a una escuela bulliciosa. ¡Se sienten tan agudamente los deleites del saber prematuro! Se inician extrañas y místicas amistades con los simples nombres de montañas, mares, continentes y ríos caudalosos. El niño conoce el curso de los planetas, rebasa sus límites estrechos y exige el espacio infinito. Acosa al cilindro mecánico hasta que éste le vence, como un juguete con el que jugar, ese fuego sutil en que fue forjada nuestra tierra. Sabe de las naciones que han llegado alto en el mundo y de las vidas de los hombres que han salvado imperios del olvido. ¿Qué más puede aprender? Pero queda dispuesto el funesto cambio y entonces el delicado latín (igual para todos), con pequeños fragmentos y remiendos de griego, cae sobre vuestros conocimientos primarios cual burdo paño. En lugar de agradables enseñanzas, se prescriben gramáticas viles, monásticas y aleluyas, diccionarios de prosodia latina, vocabularios y horribles zarandajas de lenguas muertas, y recorréis desde la historia romana hasta un fragmento de Scriptores Romani, más allá de la poesía griega, hasta los fríos razonamientos del Poetae Graeci, ¡trinchados por comentaristas y servidos por maestros de escuela!

Alexander Kinglake, Eothen (un viaje a través del Oriente mítico) 

lunes, 8 de mayo de 2017

EJERCICIOS HOMÉRICOS - ODISEA 1

ΟΜΗΡΙΚΟΝ ΜΕΛΕΤΗΜΑ  es un material didáctico pensado para introducirse de manera natural en la obra de Homero y que se centra en un de los aspectos más complicados de este autor, a saber, el léxico.

Teniendo siempre en mente la doble dificultad del vocabulario homérico (la abundancia de términos, por un lado, y la desviación del dialéctico ático de muchos de ellos, por otro), el autor, Gonzalo Jerez Sánchez, siguiendo la didáctica del griego clásico en época bizantina (de la cual es un gran especialista, aquí podéis ver una de sus conferencias), presenta en primer lugar el texto del primer canto de la Odisea glosado con términos más sencillos y pertenecientes al ático. Así se evita el ejercicio siempre engorroso e inapropiado de la consulta sistemática del diccionario y se logra uno de los objetivos más importantes de la enseñanza natural, a saber, el aprendizaje del idioma a partir de ese mismo idioma.


Finalmente, para asentar el material semántico estudiado, se completa el texto con una serie de ejercicios variados (resúmenes, relación de términos, textos a completar), todos ellos adecuados para una asimilación natural y amena del léxico, uno de los aspectos, insisto, que más pueden asustar y desanimar a los estudiantes de griego que se enfrentan a los poemas homéricos.


Es importante señalar que este material no está pensado para principiantes de griego al exigir un conocimiento tal del ático como para entender sin problemas las glosas al texto.


Sin más, quiero felicitar al autor tanto por la calidad y originalidad del trabajo como por su generosidad para compartirlo gratuitamente con todos nosotros. Ojalá sea el primero de otros muchos materiales similares.


Podéis descargar los ejercicios aquí.



sábado, 11 de marzo de 2017

CLÁSICOS VIVA VOCE: ΟΜΗΡΟΥ ΙΛΙΑΔΟΣ Α'

Casualmente -y casi casi como si fuera consecuencia de la entrada anterior- el gran Consaluus tiene la generosidad de compartir con nosotros una recitación dramática del canto primero de la Iliada. Sobresaliente (y única en la red, hasta donde yo llego) en todos los aspectos. ΕΥΓΕ, ΘΑΥΜΑΣΙΕ.